- La mesa de la abuela - Lectura de reflexión

Érase una vez una débil anciana cuyo esposo había fallecido dejándola sola, así que vivía con su hijo, su nuera y su nieta. Día tras día la vista de la anciana se enturbiaba y su oído empeoraba, y a veces, durante las comidas, las manos le temblaban tanto que se le caían las judías de la cuchara y la sopa del tazón. El hijo y su esposa se molestaban al verle volcar la comida en la mesa, y un día, cuando la anciana volcó un vaso de leche, decidieron  terminar con esa situación. Le instalaron una mesilla en el rincón cercano al armario de las escobas y hacían comer a la anciana  allí. Ella se sentaba a solas, mirando a los demás  con ojos enturbiados por las lágrimas, a veces le hablaban mientras comían, pero habitualmente era para regañarla por haber hecho caer un cuenco o un  tenedor.

Una noche, antes de la cena, la pequeña jugaba en el suelo con sus bloques y el padre le preguntó qué estaba construyendo.

- Estoy construyendo una mesita para mamá y para ti -dijo ella sonriendo-, para que coman a solas en el rincón cuando yo sea mayor.

- Sus padres la miraron sorprendidos un instante y de pronto rompieron a llorar.

Esa noche devolvieron a la anciana su sitio en la mesa grande. Desde entonces ella comió con el resto de la familia, y su hijo y su nuera dejaron de enfadarse cuando volcaba algo de cuando en cuando.

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Comentarios: 2

  • #1

    paola (viernes, 14 septiembre 2012 18:24)

    este cuento se parese mucho a nosotros en la vida diaria y devemos ponerlo en practica

  • #2

    martha velandia (martes, 05 marzo 2013 21:27)

    la vida

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